REGRESAN LOS SETENTA Y DOS TALMIDIM Al seno de la Iglesia Católica
- Pbro.: Aharon Cohen Tapie
- 6 sept 2018
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 7 jun 2019

La Iglesia desde sus orígenes judíos ha estado esperando insistentemente el regreso del Mesías, pese a las vicisitudes que sigue enfrentando el hombre, está consciente que la venida es inminente. (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica numeral 673).
Es profético que antes que llegue el Mashiaj, “Todo Israel” debe reconocerlo, es decir, para que se dé la entrada de “la plenitud de los judíos” (Rm 11,12) en la salvación mesiánica debe darse primero “la plenitud de los gentiles” (Rm 11,25) y esta plenitud de la gentilidad se ha cumplido. Ahora estamos en un momento de la historia en que “Todo el Pueblo de Hashem” llegará a la plenitud en Cristo. (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica numeral 674).
Ahora están regresando los setenta y dos talmidim (Lucas 10,17) muy contentos reconociendo al Mashiaj en el seno de la Iglesia católica a través del movimiento de hebreos católicos existentes en Israel, Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. En especial la Asociación de hebreos católicos Mashiaj con el carisma hebraico y de Tradición Hebrea a estado recibiendo a estos talmidim y familias que siguen guardando los días de shabbat como dice el Catecismo de la Iglesia Católica en su numeral 347: “La creación está hecha con miras al Shabbat y, por tanto, al culto y a la adoración de Hashem. El culto está inscrito en el orden de la creación”. Es decir, primer día y séptimo día están unidos y son inseparables.
San Benito en su regla dice: “Nada se anteponga a la dedicación a Hashem” (Catecismo de la Iglesia Católica numeral 347b). Por tanto, guardar los mandamientos corresponde al amor a Hashem el cual lo expresamos en toda la creación, en la humanidad. Esto significa que el Sabbat pertenece al corazón de la Ley de Israel (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica numeral 348).
Al reconocer a Cristo, comienza para ellos una nueva creación, así como el séptimo día termina la primera creación, para empezar una nueva creación al octavo día en Cristo Jesús (Cf. Catecismo de la Iglesia Católica numeral 349). La Alianza del Señor es inquebrantable y hará de judíos y cristianos seamos un solo pueblo como profetizó San Pablo y así llegará la Salvación, el Mashiaj y sea cumplida la profecía escrita en el Catecismo de la Iglesia Católica.