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LA CASA DE JUDÁ Y LA CASA DE ISRAEL / EFRAÍM. HOMILÍA DEL 4 DOMINGO DE CUARESMA 2018

  • Foto del escritor: Pbro.: Aharon Cohen Tapie
    Pbro.: Aharon Cohen Tapie
  • 15 mar 2018
  • 3 Min. de lectura

HOMILÍA DEL 4 DOMINGO DE CUARESMA 2018


La primera lectura del profeta Jeremías y del santo Evangelio según san Juan vislumbran una Nueva Alianza para las dos casas: La casa de Judá y la casa de Israel que es la casa de Efraím.


Es importante resaltar este detalle para poder comprender las palabras de Yeshúa: en Mateo 10, 5-7 dijo Jesús: “No tomen camino de gentiles ni entren en ciudad de samaritanos; diríjanse más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Fin de la cita.

En Juan 12, 20-33; expresa que unos griegos suben a las fiestas a adorar a Hashem y además quieren ver a Jesús. Ante la respuesta de Jesús abre el abanico de salvación para los gentiles o la Casa de Israel – Efraím, al decir: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de Hombre”.

Di-s quiere establecer una Nueva Alianza con las dos Casas, ambas casas se les han amonestado reiteradamente desde antaño por medio de los profetas y hasta nuestros días acerca de su constante infidelidad.

Aclaremos la situación que nos interesa de las dos Casas: La Casa de Judá son las dos tribus del Sur: Judá con los Levitas a la cual Jesús pertenece y perteneció en su tiempo, por tanto, ahora se entiende porqué él dijo que vino a rescatar a la Casa perdida de Israel, que es la casa de Efraím; las 10 tribus del Norte.

Recordemos que Yahveh permitió que las diez tribus de Israel / Efraím fueran llevados cautivos por Asiria / Babilonia en el 722-26 antes de Cristo, y fueron esparcidos por todas las naciones. Por eso, dice el profeta Oseas, que esta casa se vuelve “Lo Ammi” es decir, “No mi pueblo” (Oseas 1, 6-8; 8,8; 9, 1-3; Amós 9,9).

Y es cuando llega la plenitud de los tiempos con el Mashiaj a establecer una Nueva Alianza con las dos casas: judíos y gentiles. Así lo expresó san Pablo citando al profeta Oseas asemejándolo con las casa de Israel / Efraím. “Al que no era mi pueblo, lo llamaré pueblo mío, y a la que no era mi amada, amada mía; y donde antes les decía: No son mi pueblo, allí mismo serán llamados hijos del Di-s vivo.” Fin de la cita. (Romanos 9, 25-26).

En el Nuevo Pacto o santo Evangelio se va vislumbrando la salvación específicamente cuando dice “algunos griegos” aquí Jesús empieza a delinear algunos puntos para acceder a la salvación: todo hombre judío o gentil que odia su vida, es decir, que son desinteresados, entregados a los demás, que siempre están dispuestos a ayudar al prójimo en sus necesidades. Pero el que ame su vida, es aquella persona que se cierra así mismo, comparte con pocas personas y desprecian al resto. No les importa la gente, las necesidades del otro. Estos se perderán en la oscuridad del hades, del infierno.

La Nueva Alianza fue dada para las dos Casas cuando el Mashiaj fue levantado “Y yo cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí”. La Sangre del Mesías derramado en la Cruz “Esta es la Sangre – el cáliz de la Nueva Alianza” es nuestra PASCUA¡¡¡¡¡.

Pero esta Pascua o Nueva Alianza culmina en Shavuot o Pentecostés donde el Señor graba en nuestros corazones su Torá, su Palabra, su Evangelio: Los Diez Mandamientos.

Miremos al Mesías crucificado y nuestro corazón será instruido de su Evangelio.

PADRE AHARON COHEN TAPIERO.


 
 
 
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